50 años de Náutica Turisendo en Rosario

Escrito por adminturi el . Posteado en Noticias

En este año que recién termina se cumplieron 50 años de aquella decisión que tomara Don Arturo Turisendo de adquirir su primera embarcación.

Don Arturo visitó al Astillero Paglietini, ícono de la náutica argentina, donde Don Oscar Paglietini lo convenció para convertirse en distribuidor en la zona de Rosario de sus afamadas embarcaciones Paglietini con motores Mercury. Era una difícil decisión sobre todo porque en aquel momento en materia de náutica “estaba todo por hacer”, pero a Don Arturo le gustó tanto el desafío que decidió intentarlo … y nunca se arrepintió!!

Al recibir la unidad adquirida, una gacela con motor interno Mercruiser de 120 hp, se asoció al Club Náutico Rosario y comenzó su nueva actividad construyendo una pluma para subir las embarcaciones y una rampa para botarlas.

A partir de ese momento comenzó también su especialización en motores Mercury, actividad que continuó siempre. Tan es así que se convirtió en el distribuidor que más años lleva en el mundo vendiendo Mercury de manera ininterrumpida.

En el año 1968, a raíz del famoso plan quinquenal, desalojan al Club Náutico Rosario de sus antiguas instalaciones que ocupaba el predio ubicado en zona sur. Esta situación se revierte en el año 1970 cuando el Almirante Dofou, un Almirante retirado que trabajaba en el astillero Paglietini, lo contacta con el entonces gobernador de la provincia de Santa Fe, y se consiguen los terrenos que actualmente ocupa el Club Náutico Rosario, a orillas del Paraná y a pocos metros del Monumento a la Bandera. Y así se convirtió Don Arturo en Presidente de la Institución hasta el año 1980.

El buen desempeño de Don Arturo fue más que evidente. Su compromiso y entrega fueron la clave para llevar adelante “tamaño” proyecto. Con un crédito a su nombre y bajo su entera supervisión, se construyó la sede social, donde hoy se encuentra el restaurante, la pluma, el muelle y la secretaría.

Anteriormente, en el año 1970, había comprado el local de exposición y ventas ubicado sobre la Avenida San Martín al 4200, el cual hasta el día de hoy sigue siendo una verdadera “vidriera náutica”.

De esta manera se le dio un gran empuje a la náutica regional; de tal magnitud fue este emprendimiento que la mayoría de sus colegas actuales comenzaron comprando su primera embarcación en el local de Don Arturo.

“Me enorgullece haber mantenido siempre, en este nuestro querido país, una conducta de honestidad, ética, seriedad y palabra, camino éste que a veces se hace muy sinuoso y con muchos escollos, pero me queda la enorme satisfacción de poder decir hoy que esta senda me llevó a representar siempre las mejores marcas de la náutica argentina porque siempre logré un respeto enorme de todos mis proveedores anteriores actuales.

Me hace sentir muy bien el hecho fundamental que puedo decir a todos que nunca trampeé a nadie pues ante el problema prefiero perder a crearme mala fama o malos comentarios”.

Su honestidad y su conducta intachables quedaron más que demostradas cuando en el año 1980 el Astillero Paglietini sufre una “profunda crisis” la cual no le permite cumplir con sus obligaciones, y fue Don Arturo quien asumió “todos los cargos”, devolviendo hasta el último peso a los clientes que habían señado embarcaciones con anterioridad. Y así debió volver a arrancar de nuevo, de cero … Y ha logrado salir a flote … O mejor dicho “lo han logrado”, porque Don Arturo en este camino nunca ha transitado solo, sino con una familia excepcional, comenzando por su esposa … “Mi mayor satisfacción es haber tenido una excelente compañera en mi esposa y en lograr una incondicional familia, porque estos 44 años náuticos encuentran a mi empresa en manos de mi hija Marta, quien estuvo conmigo desde sus primeros años, de mi yerno Sebastián Perelló, a la cabeza de la empresa, y de mis nietos Federico y Adrián, leones náuticos. Somos tres generaciones siempre buscando el progreso y la excelencia en todo lo que se emprende”.

“Mis 88 años de edad me encuentran agradeciendo a la vida por poder disfrutarlos y éste es el motivo que me llevó a contar esta historia, para que muchos jóvenes que se quejan de las circunstancias del país sepan que a pesar de todo cuando se hacen las cosas con ganas, con convencimiento y con honestidad a la larga brindan frutos”.